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La herencia del hombre de jengibre

La herencia del hombre de jengibre

Cuenta el folclor historias de un hombrecito de jengibre que saltó del horno, recién horneado, y viendo que su dueña quería comérselo, huyó corriendo de la casa. El pobre hombrecito corrió por el bosque y las granjas, esquivando una variedad de enemigos que por su dulce aroma recién horneado querían saborear al menos un pedacito de él. Huyo de un pato, un cerdo y un cordero, hasta que llegó a un riachuelo, que al estar hecho de galleta, le resultaba imposible cruzar. Un astuto zorro se acercó y le ofreció ayuda para cruzar el rio, y como en tantos otros cuentos, el hombrecito de jengibre encontró el final en  sus mandíbulas.

Esta historia clásica de navidad tiene distintas versiones a través de los países eslavos y germánicos, y gracias a Dios, no se quedó solo en una fábula, sino que el hombrecito de jengibre se convirtió en realidad. El pan, galletas, y pasteles de jengibre hoy son los representantes reposteros por excelencia de la navidad, sobretodo en las tradiciones europeas.
Aunque hay recetas que remontan hasta grecia mucho antes de cristo y el origen del jengibre es asiático, fueron las fiestas navideñas católicas quiénes popularizaron a la simpática galleta decorada con azúcar. En Suecia, a quienes el pan de jengibre llegó a través de los alemanes, las monjas horneaban las galletas para apaciguar el estómago después de una comida fuerte, pero también para colgar y decorar sus ventanas.

No hay sólo una historia a quién atribuirle la fama del pan de jengibre; los hermanos Grimm se encargaron de asegurar la posición estrella de las casas de jengibre en las tradiciones navideñas con la historia de Hansel y Gretel, famosa por su casa comestible hecha enteramente de galleta y dulces. No se sabe a ciencia cierta si las casas de jengibre se hicieron famosas por la historia, o si la historia tomo un elemento ya popular en ese momento. Lo que si sabe es que en Alemania desde el siglo 15 ya existía un gremio que regulaba la venta de este dulce, por lo que podemos deducir que no eran solo un par de niños golosos quienes se sentían atraídos por esta delicia.

 

lebkuchen, un pan tradicional de jengibre

Lebkuchen
pan tradicional de jengibre

Ontbijtkoek
pan tradicional de jengibre

Piernik toruński
pan tradicional de jengibre

Speculoos

 

Hoy en día existen una gran variedad de postres similares hechos a base de jengibre, especias, y azúcar, miel o melaza. Además de la clásica galleta y casitas, tenemos el pain d’epice francés, el piernik toruński polaco, el speculoos belga, el lebkuchen o pffefferkuchen alemán, y el Ontbijtkoek holandés, por nombrar solo algunos.

A EEUU, específicamente a Texas, (donde es verdad que todo es mas grande) podemos agradecerle por el record de la casa de jengibre más grande del mundo: en 2013 el Traditions Club de Bryan, Texas construyó una casa de casi 19 x 13 metros cuadrados. Entre sus ingredientes,  7200 huevos, 1360 kilos de azúcar, y 3265 kilos de harina.

Agradezcamos a ese hombrecito que huyó, a hansel, a gretel, y a los hermanos Grimm por dejarnos en la vida real y no sólo en los cuentos esta deliciosa y especiada tradición navideña preparando unas galletas de jengibre este diciembre, y con suerte, no huirán de nuestro horno.

 

Acerca del autor

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Editora del arte del buen vivir; bloguera apasionada del buen comer, todo lo boutique, hoteles, interiorismo, las terrazas soleadas y todos los animales.

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